Si te suma
Un año, y lo ha pagado una persona.
Maná no la sostiene una organización. La levanta una persona, y hasta
hoy ha salido de su bolsillo.
Lo que ya lleva puesto
- Un año de trabajo, sin que nadie haya cobrado nada.
- Las licencias de las dos tiendas: la de Apple, que se
paga otra vez cada año o la app se cae de la App Store, y la de
Google Play.
- Los servidores, que se pagan cada mes vengan diez personas
o vengan mil.
- El dominio y los cuatro idiomas, para que nadie tenga
que leer en idioma prestado.
A dónde va lo que se dona
- Las licencias de las Biblias. Cada versión tiene dueño y
se paga, y por eso una app no puede ofrecer las que quiera. Con esto
se compran versiones para que cada quien lea en la suya.
- Las licencias del contenido devocional y de Elena G. de
White, para tenerlo dentro y no mandar a nadie a buscarlo fuera.
- Sostener a quien la desarrolla. Hasta hoy ha puesto las
horas y el dinero, sin cobrar. Apoyar es lo que permite que las
siga poniendo.
- Que deje de hacerla una sola persona: alguien que traduzca,
alguien que conteste los correos, alguien que arregle lo que se
rompe.
Apoyar no desbloquea nada: no hay versión de pago, ni función
escondida, ni anuncios. Esto quiere crecer, y crecer aquí se mide en
congregaciones y en idiomas, no en suscriptores.